Giulissa Landa "Nutricionista"


¿Quieres mejorar tu salud en general y prevenir enfermedades por medio de una alimentación adecuada?

Ahora puedes alimentarte sanamente comiendo de todo, experimentando un estilo de vida distinto y sin fármacos.

Dietas para pacientes con sobre peso,obesidad mórbida, desnutrición,para personas de la tercera edad,deportistas personas con problemas cardiacos, gastritis, diabéticos e hipertensos.

Controles Semanales (medidas, peso, IMC).

Control Médico.

Cambio de dietas semanales.

Consultorio: Atención con cita previa.

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GIULISSA LANDA IZAGA

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E.mail : giulissalanda@hotmail.com

Entrevista en Radio Asia Oxìgeno

Mi experiencia con el sobrepeso

Yo más que nadie sé lo difícil que es bajar de peso, probé infinidades de dietas. Fui gorda desde los 6 años, cuando llegué a los 13 pesaba 80 kilos y mis hábitos alimenticios, por supuesto, no eran los más apropiados. Sin querer adopté la mala costumbre de refugiarme en la comida, así sintiera alegría, cólera o tristeza optaba por comer, generalmente abusando de las cantidades y sobretodo de la comida “chatarra”.

En ese momento decidí ponerme a dieta ya que los niños son muy crueles cuando alguien es gordito y cuando salía con mis amigas no sabía que ropa ponerme porque nada me quedaba. Hice una dieta que era a base de hierbas muy desagradables acompañadas de comidas insípidas con la cual llegué a perder alrededor de 10 kilos. Hasta que me cansé de tomar las hierbas y volví a comer en cantidades exorbitantes. No sólo regresó mi exceso de peso, lo que fué peor, subí 5 más llegando a pesar 85 kilos.

Luego regresé al camino de las dietas y llegué a hacer decenas de ellas, desde la dieta de la sopa quema grasa, la del helado, la del plátano con leche, la antidieta, la dieta de los carbohidratos, la dieta de las proteínas, la dieta del Dr. Atkins, la dieta de South Beach, acupuntura, milkshakes… hasta llegué a tomar pastillas inhibidoras del apetito, xenical, mesura, purgantes, etc. Con algunas conseguía bajar algunos kilos de peso, pero después lamentablemente los recuperaba y seguía engordando. Lo peor de todo es que era consciente del daño que me estaba haciendo y no me importaba con tal de bajar de peso. La verdad es que la situación me atormentaba porque no podemos negar que la obesidad molesta de una u otra manera y, lo que es peor, nos afecta la salud.

A los 18 años pisé la barrera de los 90 kilos y como tenía ahorrado un poco de dinero decidí ir a ver a un doctor. El susodicho doctor me dijo que me podía operar todo el cuerpo por el módico precio de mil dólares y prometió que ésta operación me haría bajar como mínimo 8 kilos. de peso. Como estaba desesperada con bajar de peso, le dije que me operara lo más pronto posible y quedamos en una fecha para realizar dicha operación. Un día antes de la fecha pactada para la operación me enteré, gracias a un doctor amigo de la familia, que éste médico no era cirujano y que el lugar donde me había dicho que me iba a operar no era un lugar esterilizado. Gracias a dios no me llegué a someter a la operación porque podría haber perdido la vida en ella.

Después de esa horrible experiencia sentí que el mundo se me vino abajo y que nadie me podría ayudar ya que mi apetito empeoraba. Decidí irme de vacaciones al norte por una semana y como sabrán uno no se resiste a nuestros platos típicos del norte. No necesito ni mencionar que subí aún más de peso, no sólo por comer en exceso, sino también por el estrés y porque, gracias a todas las dietas que había hecho, mi metabolismo estaba más lento lo cual me facilitaba subir de peso.

Al poco tiempo me hice unos análisis para ver cómo me encontraba de salud y todo me salió en perfecto estado. El doctor me dijo que no tenía ningún problema de tiroides,triglicéridos,colesterol ni glucosa y que mi salud estaba muy bien, pero que mi único problema era el sobrepeso. Yo le dije “mi único problema, como si fuera pequeño”.
En ese tiempo justo estaba en un dilema ya que no sabía qué estudiar. Quería estudiar cocina pero, como comprenderán, no me convenía mucho con el sobrepeso que tenía. Así que decidí estudiar nutrición y comprendí que necesitaba llevar un estilo de vida diferente y aprender a comer de todo, hacer ejercicios, darme gustitos y bajar de peso, lo que era mi objetivo principal.

Tenía 19 años al tomar mi decisión definitiva, estaba estudiando nutrición y yo misma tenía que hacerme mi propia dieta sin pasar hambre. Primero necesitaba pesarme y cuando lo hice me asusté, mi peso era de 97.300 kilos, cómo no me voy a acordar si en ese momento pensé “se acabó, tengo que bajar y no subo ni medio kilo más”.

Al día de hoy he perdido más de 25 kilos, tengo 24 años y puedo decir que me siento orgullosa de mi misma y del gran cambio que dí, a veces tengo descuidos como todo ser humano y puedo subir uno o dos kilos pero ahora sé controlarme, lo tomo con calma y los vuelvo a bajar.

Quienes no han sufrido los conflictos de llevar un peso excesivo por mucho tiempo jamás comprenderán lo difícil que resulta bajar de peso. Pero quién mejor que yo que lo he sufrido en carne propia para ayudarlos.

Giulissa L.

Diabetes

El control de la diabetes está estrechamente relacionado con la alimentación. Por lo general, cuando una persona es diagnosticada con esta enfermedad, se enfrenta ante al problema de cambiar sus hábitos alimenticios.
Sin embargo, la alimentación que una persona con diabetes requiere es la misma que cualquier persona con intenciones de llevar una vida sana debe tener.
La clave de un buen equilibrio y combinación de proteínas, carbohidratos y grasas.
La idea común es pensar que los diabéticos NO pueden comer azúcares; pero esto no es del todo cierto.
Estudios recientes señalan que las personas diabéticas pueden consumir azúcares, siempre y cuando, mantengan equilibrio entre el resto de los carbohidratos que consuman de otros alimentos.
En resumen, pueden comer de todo. La única diferencia es que tienen que ser más conscientes sobre la cantidad de alimentos que consumen, porque necesitan mantener sus niveles de glucosa controlados.
También es necesario procurar un balance entre el tipo de alimentación, las dosis de insulina y los medicamentos, así como la actividad física.

LOS NUTRIENTES QUE SU ORGANISMO REQUIERE

Carbohidratos:

Los carbohidratos deben ser la base de su alimentación.
Como todos los alimentos, los carbohidratos son una fuente importante de energía. Lo importante es alcanzar un equilibrio entre la energía que se obtiene de los alimentos en forma de calorías y la que se quema.
Los carbohidratos incluyen a los azúcares las cuales a través de la digestión son convertidos en glucosa.

Lo que se debe de tener en cuenta es la cantidad de carbohidratos que consuma y la manera en que los combina con otros tipos de nutrientes, ya que esto afectará el nivel de glucosa en la sangre.
Los carbohidratos que más se recomienda consumir son: cereales, pastas, granos, pan, frutas, y vegetales.

Grasas:

Las grasas sirven como protección a las membranas y células del cuerpo. Sin embargo, deben ser consumidas en cantidades controladas.
No debe consumir grasas saturadas, contenidas en: la grasa de la carne y el tocino, la crema, mantequilla, el chocolate, entre otros. Estas grasas son más difíciles de digerir. Otros tipos de grasas llamadas poliinsaturadas y monoinsaturadas son aceptadas en poca cantidad, y puede encontrarlas en: margarina, aceite de maíz, mayonesa, aderezos, aguacate, oleaginosas, etc.

Proteínas:

Las proteínas son importantes en su alimentación, ya que sirven para la eficiente regeneración de los músculos y otras partes del cuerpo.
Es recomendable consumir alimentos bajos en grasas, como pescados y mariscos, vegetales y leguminosas, que también son una buena fuente de proteínas.

Vitaminas y minerales:

Las personas con diabetes necesitan también consumir vitaminas y minerales.
No debe olvidar los beneficios que una buena combinación de vitaminas y minerales puede aportar a su organismo.
Consuma una variedad amplia de frutas, verduras y cereales para ingerir una cantidad adecuada de nutrientes.
Estos nutrientes ayudan a controlar la presión arterial y a mantener su sistema inmunológico en buen estado.
Sin embargo, tenga en cuenta que un exceso en el consumo de vitaminas puede causarle daño.

El magnesio

Actualmente la deficiencia del magnesio es uno de los problemas nutricionales más comunes en el mundo industrializado. Este mineral juega un rol clave en muchos procesos bioquímicos básicos, la falta de magnesio podría resultar en un sin número de síntomas y condiciones médicas aparentemente no relacionadas.
Después de varias décadas de ignorar al magnesio, la profesión médica está finalmente comenzando a reconocer que algunos pacientes del corazón necesitan suplementos de magnesio. Sin embargo, el médico promedio aún no está al tanto de cuan poderoso debe ser el magnesio para los padecimientos cardiacos. Es mas, la mayoría de los médicos no sabe que el magnesio es frecuentemente muy efectivo contra la diabetes, la fatiga, la hipoglucemia, la presión alta, espasmos musculares, osteoporosis, cálculos renales y dolores de cabeza.
Hace más de 70 años, los científicos declararon que el magnesio es un mineral vital. Sin embargo este mineral viene en menos cantidad en los alimentos. Ha habido una disminución gradual del magnesio en la dieta en muchos países del mundo, de una cantidad de 500mg al día a comienzos del siglo XX a un escaso 175- 225mg al día en la actualidad. Por ejemplo la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos ha determinado que la mayoría de estadounidenses tiene deficiencia de magnesio y vemos que en el caso de los hombres obtienen mas o menos el 80 % de la asignación diaria recomendada y las mujeres promedian el 70 %. Muy pocos científicos y médicos están dando la voz de alarma, de manera que es muy importante informarse y proteger así la salud.
Hasta la actualidad se han realizado once congresos internacionales sobre el magnesio, donde se han expuesto investigaciones con una gran cantidad de información relacionada a la patología cardiovascular y este mineral. Estadísticas de la asociación estadounidense del corazón (American Heart Asociation ) en los Estados Unidos nos informa que una persona muere en ese país cada 33 segundos por enfermedad cardiovascular. Es posible que en el Perú las cifras de muerte podrían acercarse a ese porcentaje, sobretodo en la capital y otras ciudades en el país, donde los hábitos de vida y las dietas son muy parecidas a los de las grandes ciudades del mundo.
Muchos casos de muerte por enfermedades cardiacas pueden ser explicados en la autopsia, pero hay otros casos que no pueden ser explicados y en esto nos referimos a las llamadas “muertes súbitas” que se producen tanto en las canchas deportivas como en las cunas de recién nacidos y bebés con sólo meses de vida.
Todo esto nos conduce a la trascendencia de los nuevos descubrimientos que se vienen produciendo a nivel de la bioquímica celular. Hay muchos casos de jóvenes deportistas, futbolistas, basketbolistas y otros atletas bien entrenados con niveles de colesterol malo absolutamente inocuos y bajo control, con cuerpos atléticos y en aparente muy bueno o casi perfecto estado físico y muy saludables, que ni por asomo se supondría la posibilidad de una cercana muerte. La mayoría de estos casos al ser publicados se explican como muerte súbita o paro cardiorrespiratorio con lo cual no nos están informando mucho y en todo caso se menciona el resultado final y no todo el proceso letal que llevó a la víctima hasta su muerte. Hay muchos casos dramáticos, estremecedores, que algunas veces pueden ser observados en las cámaras de televisión cuando se juega algún partido de fútbol o de basket en el mundo. Sería muy importante realizar las necropsias correspondientes partiendo de la formulación de ciertas hipótesis científicas que vienen siendo manejadas por importante número de investigadores y médicos de todo el mundo, que poco a poco con sus comprobaciones y teorías van llegando a importantes conclusiones que pueden ser vitales para millones de seres humanos y que poco a poco van siendo tomadas en cuenta e incorporadas en tratamientos en muchos hospitales y clínicas del mundo.
La nutrición y la bioquímica estuvieron muchas décadas al margen de la medicina, la biología y la química que se estudiaban por separado, ahora nos estamos dando cuenta que el infarto que es una de las enfermedades más graves de la civilización, se debe en un 80% a desequilibrios nutricionales y bioquímicos. Por ejemplo es muy importante saber el peligro del calcio cuando existe deficiencia de magnesio, que se relaciona con muchas patologías como la osteoporosis, cálculos a los riñones y arterioesclerosis.
El magnesio regula más de 325 enzimas del cuerpo humano, las más importantes producen, transportan, almacenan y utilizan energía. Muchos aspectos del metabolismo celular son regulados por el magnesio, tales como el crecimiento celular, la formación del ADN y la reproducción celular. Este mineral también interviene en la corriente eléctrica que se inicia a través de miles de nervios en nuestro cuerpo. Así mismo cumplen numerosas funciones como la actividad del corazón, la transmisión de impulsos nerviosos, la contracción muscular, la presión sanguínea y el flujo sanguíneo periférico. Así mismo controla la entrada y salida del calcio de la célula lo que determina la actividad muscular y es por eso que al haber deficiencia de magnesio, al persistir el calcio dentro de la célula muscular y cardiaca pueden haber calambres e infartos. Sin el magnesio quedan comprometidas las funciones musculares y nerviosas, con la consiguiente disminución de energía y como consecuencia podemos tener debilidad muscular, ansiedad, dolor de cabeza, hasta infartos y convulsiones.