Mi experiencia con el sobrepeso

Yo más que nadie sé lo difícil que es bajar de peso, probé infinidades de dietas. Fui gorda desde los 6 años, cuando llegué a los 13 pesaba 80 kilos y mis hábitos alimenticios, por supuesto, no eran los más apropiados. Sin querer adopté la mala costumbre de refugiarme en la comida, así sintiera alegría, cólera o tristeza optaba por comer, generalmente abusando de las cantidades y sobretodo de la comida “chatarra”.

En ese momento decidí ponerme a dieta ya que los niños son muy crueles cuando alguien es gordito y cuando salía con mis amigas no sabía que ropa ponerme porque nada me quedaba. Hice una dieta que era a base de hierbas muy desagradables acompañadas de comidas insípidas con la cual llegué a perder alrededor de 10 kilos. Hasta que me cansé de tomar las hierbas y volví a comer en cantidades exorbitantes. No sólo regresó mi exceso de peso, lo que fué peor, subí 5 más llegando a pesar 85 kilos.

Luego regresé al camino de las dietas y llegué a hacer decenas de ellas, desde la dieta de la sopa quema grasa, la del helado, la del plátano con leche, la antidieta, la dieta de los carbohidratos, la dieta de las proteínas, la dieta del Dr. Atkins, la dieta de South Beach, acupuntura, milkshakes… hasta llegué a tomar pastillas inhibidoras del apetito, xenical, mesura, purgantes, etc. Con algunas conseguía bajar algunos kilos de peso, pero después lamentablemente los recuperaba y seguía engordando. Lo peor de todo es que era consciente del daño que me estaba haciendo y no me importaba con tal de bajar de peso. La verdad es que la situación me atormentaba porque no podemos negar que la obesidad molesta de una u otra manera y, lo que es peor, nos afecta la salud.

A los 18 años pisé la barrera de los 90 kilos y como tenía ahorrado un poco de dinero decidí ir a ver a un doctor. El susodicho doctor me dijo que me podía operar todo el cuerpo por el módico precio de mil dólares y prometió que ésta operación me haría bajar como mínimo 8 kilos. de peso. Como estaba desesperada con bajar de peso, le dije que me operara lo más pronto posible y quedamos en una fecha para realizar dicha operación. Un día antes de la fecha pactada para la operación me enteré, gracias a un doctor amigo de la familia, que éste médico no era cirujano y que el lugar donde me había dicho que me iba a operar no era un lugar esterilizado. Gracias a dios no me llegué a someter a la operación porque podría haber perdido la vida en ella.

Después de esa horrible experiencia sentí que el mundo se me vino abajo y que nadie me podría ayudar ya que mi apetito empeoraba. Decidí irme de vacaciones al norte por una semana y como sabrán uno no se resiste a nuestros platos típicos del norte. No necesito ni mencionar que subí aún más de peso, no sólo por comer en exceso, sino también por el estrés y porque, gracias a todas las dietas que había hecho, mi metabolismo estaba más lento lo cual me facilitaba subir de peso.

Al poco tiempo me hice unos análisis para ver cómo me encontraba de salud y todo me salió en perfecto estado. El doctor me dijo que no tenía ningún problema de tiroides,triglicéridos,colesterol ni glucosa y que mi salud estaba muy bien, pero que mi único problema era el sobrepeso. Yo le dije “mi único problema, como si fuera pequeño”.
En ese tiempo justo estaba en un dilema ya que no sabía qué estudiar. Quería estudiar cocina pero, como comprenderán, no me convenía mucho con el sobrepeso que tenía. Así que decidí estudiar nutrición y comprendí que necesitaba llevar un estilo de vida diferente y aprender a comer de todo, hacer ejercicios, darme gustitos y bajar de peso, lo que era mi objetivo principal.

Tenía 19 años al tomar mi decisión definitiva, estaba estudiando nutrición y yo misma tenía que hacerme mi propia dieta sin pasar hambre. Primero necesitaba pesarme y cuando lo hice me asusté, mi peso era de 97.300 kilos, cómo no me voy a acordar si en ese momento pensé “se acabó, tengo que bajar y no subo ni medio kilo más”.

Al día de hoy he perdido más de 25 kilos, tengo 24 años y puedo decir que me siento orgullosa de mi misma y del gran cambio que dí, a veces tengo descuidos como todo ser humano y puedo subir uno o dos kilos pero ahora sé controlarme, lo tomo con calma y los vuelvo a bajar.

Quienes no han sufrido los conflictos de llevar un peso excesivo por mucho tiempo jamás comprenderán lo difícil que resulta bajar de peso. Pero quién mejor que yo que lo he sufrido en carne propia para ayudarlos.

Giulissa L.